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5 cosas que todos deberíamos saber hacer

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Hay muchas cosas en la vida, hoy por hoy, que ya no solo corresponden a los hombres o a las mujeres exclusivamente. En realidad, al ser independientes ambos sexos, todos deberíamos saber hacer ciertas cosas por nosotros mismos. Ya no se trata de roles de género, sino de cultura general. Aquí hay algunos ejemplos… ¡y el cómo llevarlos a cabo!

1. Cómo coser un botón. Vas rumbo a una junta o una reunión y de repente ¡plop!, se te cae un botón. Si hubieras observado cómo lo hacían tu madre o abuela, lo podrías coser en un dos por tres. Pero como no tienes idea, te encuentras en un estado de emergencia. ¿Será?

Coser un botón es muy sencillo. Procura siempre tener en tu oficina o coche un kit para emergencias, como lo es un botón extra, una aguja, hilos de varios colores y unas tijeritas de punta muy delgada. Pasa el hilo a través de la aguja y ata con un nudo los dos extremos. Una vez que coloques el botón en el lugar donde lo vas a coser, pasa la aguja por la parte de atrás de la tela, pasándola por uno de los hoyitos del botón y jalando hasta que haya pasado todo el hilo. Después, regresa la aguja (pasando por otro agujerito, ya sea el de al lado del que ya usaste, o el que está en diagonal). Repite este proceso cuatro veces. Termina con la aguja e hilo en la parte de atrás de la tela, pasándolos a través de la costura que hiciste al coser el botón. Hazle un nudo y corta el resto del hilo. ¡Ya acabaste!

2. Cómo colgar un marco. Colgar un cuadro o una foto no tiene por qué ser un proceso largo o difícil. Realmente, lo único que necesitas es una regla, un clavo y un martillo. Pero, ¿cómo lograrlo?

Los marcos usualmente deben de colgar al nivel de los ojos; el primer paso es decidir a qué altura lo vas a colocar. Con un lápiz, marca la parte de arriba del marco una vez que lo hayas ubicado sobre la pared. Después, voltea el marco y observa cómo puede colgarse: ¿tiene un alambre atrás? ¿O un gancho? Si es alambre, jálalo para saber exactamente a que altura colgará. Toma un clavo y con el martillo, clávalo en un ángulo de 45º. Cuelga tu marco, y asegúrate que esté derecho.

3. Cómo tener una buena postura. Todos invertimos mucho tiempo y esfuerzo en vernos lo mejor posible. Sin embargo, ¿de qué sirve vernos tan bien si nuestra mala postura lo arruina todo?

Una buena postura es parte importantísima del lenguaje corporal. No solo nos ayuda a vernos mejor, sino que comunica confianza y una buena autoestima.

Empieza por pararte con los pies separados a la altura de los hombros, y las rodillas ligeramente flexionadas, tus brazos a los lados. Imagina que quieres que tu ombligo se encuentre con tu columna vertebral- mete la panza y que un hilo invisible está atado a tu coronilla, por el que alguien te “jala” desde el cielo. Aprieta también un poco tu trasero. Abre tu pecho y baja los hombros, manteniendo tu mentón paralelo al piso. Ahora, voltéate a ver al espejo y observa tu nueva postura… ahora, ¡camina con orgullo!

4. Cómo servir una copa de vino. Es el momento de disfrutar de una copa de vino con la cena, y tienes compañía. ¿Cuál es la manera correcta de servirle a tu acompañante?

Asegúrate que, si estás en casa, tengas las copas correctas. Las que son más redondeadas y grandes se usan para vino tinto; las que  son un poco más angostas se usan para vino blanco. Puedes empezar usando un decantador -de la botella, pasas el vino a un recipiente de cristal cuyo propósito es oxigenar y mejorar el sabor del vino. Una vez que hayas hecho esto, sirve las copas. Hazlo pensando en servir el vino hacia el centro de la copa, a menos que sea un vino espumoso en cuyo caso debes servirlo contra la pared de la copa. Si estás sirviendo directamente de la botella, cuando termines, rótala levemente para evitar que caigan gotas de vino. También, cuando pongas la botella en la mesa coloca la etiqueta hacia tus invitados, para que puedan ver qué es lo que están tomando.

Evita llenar las copas más de dos tercios. La idea es probar y disfrutar el vino, ¡no tomarlo como si fuera agua!

5. Como pelar camarones con tenedor y cuchillo. Estás en una comida familiar en casa de tus suegros, y te sirven el platillo especial para invitados: camarones para pelar, con cáscara, ojos y patitas. Evidentemente, pelarlos con la mano no es opción -te pusieron cubiertos por algo. Ahora, todos esperan que tú, el invitado de honor, empieces para poder comer. ¿Qué haces?

Primero, no entres en pánico. Pelar camarones con tenedor y cuchillo es mucho más sencillo de lo que te podrías imaginar.

Voltea el camarón para que el lado de las patas esté justo frente a ti. Sosteniendo el camarón con el tenedor por la parte media, corta con el cuchillo las patas y la cabeza. Después, con la puntita del cuchillo, empieza a desprender la cáscara que envuelve el cuerpo; esto será muy fácil y se desprenderá rápidamente, siempre y cuando el camarón esté bien cocido. Una vez que le hayas quitado la cáscara, la cabeza y las patas, ponlas en la orilla de tu plato. Ahora, queda la última parte: la cola. Dentro de ella todavía queda un poco de carne, para sacarla, simplemente cortarla y ya. Puedes demostrar un poco más de experiencia aplicando este truco: clava el tenedor justo antes de donde empieza la cola; después, usa el lado del cuchillo para aplastar la cola, y con el tenedor jala el camarón. ¡Listo! ¡Disfruta!

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