En general, tanto en la cultura anglosajona como en la latina, el pagar la cuenta a otro es un acto de cortesía, una deferencia que se hace a una persona que uno considera importante. Si quieres hacer un negocio con alguien, y este negocio te va a beneficiar, lo lógico es que quieras que esa persona se sienta importante y halagado. Por ello, se recomienda que el que quiere hacer un negocio es el que paga la cuenta.
De ser posible, avisa a los otros comensales que eres tú el que invita, para que no haya confusión. Asegúrate, además, de invitar a tu cliente a un lugar donde no estarás preocupado por lo costoso de la comida, sino que puedas concentrarte libremente en los temas de negocio.
Por último, te recomiendo llegar 15 minutos antes al restaurante para asegurarte que la cuenta te la manden a ti directamente, y que puedas pagar de la manera más discreta. La idea es halagar a tu cliente, y no sorprenderlo con la cuenta.

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